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domingo, 15 de marzo de 2015

"Diario de mochileros por Nicaragua", Cap.10/ Little Corn Island: un pequeño paraíso.

Little Corn Island

Como ya os adelanté en el post anterior, si bien el viaje en panga desde Big Corn Island da bastante miedo, al echar pie a tierra en su hermana menor, Little Corn Island, se pasan todos los males. El trayecto ya no parece tan largo y complicado.

Little Corn Island es una pequeña Isla ubicada a 70 kilómetros de la costa caribeña de Nicaragua; tiene una extensión de 2,9 kilómetros cuadrados. Vamos, que en medía hora se recorre de punta a punta.

Aunque en un principio pueda parecer que un par de días son suficientes para conocerla, si el tiempo acompaña, no apetece abandonar este paraíso.
Little Corn Island
Nosotros fuimos en temporada baja nicaragüense, que coincide con nuestro verano; era agosto.
No reservamos alojamiento previamente y decidimos escoger in situ las cabañitas a pie de arena que recomendaban en los foros y guías.

La isla tiene un único camino adoquinado que recorre la parte más cercana al núcleo de viviendas de la población autóctona y permite cruzar de una costa a otra. Aquí se sitúan la mayoría de los hostales y negocios. El resto de la isla se recorre por estrechos senderos rodeados de vegetación y sin iluminación alguna. ¡Ah! al ser tan pequeña, no hay  ni coches ni motos ni buses, como mucho se ve alguna bici. ¡Una maravilla!

Por lo tanto, os recomendaría escoger alojamiento en alguna cabaña que no quede muy lejos de la zona más poblada. Por la noche, caminar por determinadas zonas, da un poco de respeto. 

Nuestra elección fue el Elsa's Place. Con toda probabilidad no es el mejor alojamiento de la isla pero es económico (30$ por persona y noche), tranquilo y el incesante viento que azota la costa este, hace más llevadero el calor y barre a los mosquitos.
Elsa´s Place-Little Corn Island
Elsas´s Place
Elsa, la propietaria, y su familia son los encargados de regentar las cabañas y el pequeño y concurrido bar-restaurante. Aunque son muy simpáticos, resultan un desastre gestionando su negocio, casi no hablan español y tienen muy mal genio.

Recomendamos NO pagar por adelantado la estancia y recordarle, cada vez que se consuma algo, que lo apunte en su cuaderno.

Nosotros, en el momento de abonar la cuenta, tuvimos que tirar de memoria ya que se les había olvidado apuntar la mitad de las cosas... ¡hasta le tuvimos que hacer la suma de lo que le debíamos!
A otra pareja joven de extranjeros, les montó un pollo de aúpa porque no recordaba que le habían pagado la estancia al llegar. Todo esto gritando desde el embarcadero cuando estábamos a punto de zarpar en la panga de vuelta, a las 6am; todo un espectáculo...
Elsa´s Place-Little Corn Island
Elsa´s Place
Como podéis ver en la fotos anteriores, aunque el lugar en el que se ubica Elsa´s Place es espectacular, las cabañas son muy básicas y rudimentarias.
Little Corn Island
El encanto del que fuera destino habitual de los piratas ingleses que surcaban las aguas del mar Caribe está, fundamentalmente, en sus playas de arena blanca y aguas transparentes. La inmensa tranquilidad que se respira y sus cercanos arrecifes de coral la convierten en un lugar único.
Little Corn Island
Little Corn Island
Little Corn Island también es conocida por ser la isla "de los pies negros". Y es que gran parte de los oriundos y algunos turistas, se pasean por ella sin calzado alguno.
Pescadores en Little Corn Island
Pescadores en Little Corn Island
En esta parte del país, la población, en su gran mayoría, es mulata o negra y, al igual que en Bluefields, hablan el creole.

Sin embargo, aquí no se percibe inseguridad. La gente se pasea con una sonrisa en la cara y es envidiable la paz y la calma con la que viven. ¡Como para no!
Niños en Little Corn Island
Little Corn Island
Aparte del turismo, hoy día la principal fuente de riqueza de la isla, también se dedican a la pesca.
Pescadores en Little Corn Island
Pescadores en Little Corn Island
Hay que destacar que, aunque se haya convertido en uno de los destinos más visitados de Nicaragua, sorprendentemene todavía (y esperemos que por mucho tiempo) se conserva muy  virgen y natural. 

De hecho, tal y como podéis observar en la foto siguiente, los complejos hoteleros no se han apoderado de su costa y los alojamientos existentes están integrados en el paisaje.
Vistas desde el Hotel Iguana
Vistas desde Casa Iguana
En cuanto a comidas y desayunos, tema importante, nos encantaron los comedores situados en el camino que cruza la isla de costa a costa por la parte sur, desde el pueblo hacia Elsas´s Place. Buenos, bonitos y muy baratos.

Ente otros, estuvimos en el "Rosa's"  y "El bosque". En cualquiera de los dos te ponen zumo natural, gallo pinto y huevos con tostadas o tortitas (230 córdobas).
Comedor "Rosas´s", Little Corn Island
Comedor "Rosa's"
El que más destaca es, sin duda, el restaurante de Casa Iguana. Es más caro (6$), pero las vistas merecen la pena. Además, es uno de los pocos sitios con acceso a Wifi.
Restaurante del Hotel Iguana
Restaurante del Hotel Iguana
Nosotros para comer picábamos cualquier cosa ya que los desayunos son muy completos; lo mejor es acercarse a los bares donde se juntan los turistas.

El bar de moda es "El tranquilo", en la calle principal. Aquí, además de platos rápidos hay una carta con un montón de cócteles, zumos, cervezas y batidos diferentes. De 5 a 7 p.m. hay 2x1 y muy buen ambiente ;-)

Está en el lugar perfecto para disfrutar de los impresionantes atardeceres de la isla.
Atardecer en Little Corn Island
Atardecer en Little Corn Island
Atardecer en Little Corn Island
Para cenar, nos movíamos por los locales cercanos al Elsa's. Incluso aquí daban platos muy ricos, pero siempre había mucha gente, lo que se traducía en interminables esperas.

Por ejemplo en "Grace´s" comimos pescado fresco por 10$.

Pero el que nos conquistó fue el comedor "Full Moon". Nos recomendaron que probáramos el Run Down (540 córdobas para dos), plato típico del caribe hecho con langosta, caracola, leche de coco, yuca y plátano. ¡Una delicia y muy barato!

Por último, si tenéis antojo de buena carne y no os importa gastar un poco más (800 córdobas), acercaos al "Beach & Bungallow". Eso sí, siempre con linterna.
Platos de Litlle Corn Island
Platos de Litlle Corn Island
En cuanto a las playas, la mejor opción es ir al norte de la isla. No hace viento y están muy limpias.
Como podéis ver en las fotos, muchas veces, la playa está para ti solo, ¡una gozada!
Playa del norte de Little Corn Island
Playa del norte de Little Corn Island
Si os gusta hacer snorkel, podéis alquilar aletas y gafas (5$/día) en la escuela de submarinismo al lado del bar "El tranquilo". Si bien, la isla es famosa por los cursos de submarinismo Open Water, con lo que se puede obtener el título, se nos iba de presupuesto. Pero hablamos con gente que vivió la experiencia y estaban maravillados. Costaban unos 300$ en función de la modalidad.
Playa del norte de Little Corn Island
Playa del norte de Little Corn Island
Nosotros escogimos la opción barata y, para rematar la estancia, hicimos una salida en barca para hacer snorkel en el arrecife de coral que protege la isla. 

Fuimos con el peculiar hijo de Elsa que nos vendió la moto desde el primer día: 3 horas por 20$.

Tuvimos la oportunidad de ver miles de peces de colores, langostas, rayas y hasta tiburones nodriza y martillo. ¡Una pasada!
Playa del norte de Little Corn Island
Playa del norte de Little Corn Island
Sin duda, fueron tres maravillosos que supieron a poco. 

Big Corn Island

El día que dejamos atrás este pequeño paraíso de postal, cogimos la panga de las 6:30am (hay otra a la 1.30pm) para aprovechar el único día que teníamos para visitar Big Corn Island.

La isla grande no tiene nada que ver con Little Corn Island. Es mucho más extensa, circulan vehículos y, al menos, las playas que nos dio tiempo a ver a nosotros, no tenían nada de especial. Hizo mal día con tormentas desde la mañana, eso tampoco ayudó mucho...
Puerto de Big Corn Island
Puerto de Big Corn Island
Así las cosas, lo único que pudimos hacer fue pasear un rato por la costa, acercarnos al pequeño puerto y atravesar la pista del aeropuerto para coger los billetes del vuelo que al día siguiente nos llevaría hasta Managua. 
Big Corn Island
Big Corn Island
No te pierdas la última etapa de nuestra ruta por Nicaragua: visita a la histórica ciudad sandinista de León y sus volcanes!





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lunes, 9 de marzo de 2015

"Diario de mochileros por Nicaragua", Cap.9/De rodeo en Juigalpa + Costa Caribe: Bluefields y Little Corn Island.

Juigalpa 


Dejamos El Castillo tal y como llegamos: tres horitas de viaje en una barca estrecha llena de gente hasta los topes. Sin duda, mereció la pena.

Nuestro próximo destino era la lejana costa caribeña de Nicaragua. Nada más llegar a San Carlos, cogimos un bus (110 córdobas) en la estación que queda justo en frente de la salida del muelle. Para hacer el viaje más ameno, decidimos parar a mitad del camino en la ciudad vaquera de Juigalpa y pasar una tarde...¡en los rodeos!

Rodeo en Juigalpa
Juigalpa no es una ciudad hasta la que suelan llegar los turistas, pero leímos en la guía que aquellos días estaban celebrando sus fiestas patronales.
No pudimos resistirnos y, antes de poner rumbo a Little Corn Island, quisimos acercarnos a conocer sus famosos rodeos y desfiles de caballos.

Llegamos a la ciudad justo a tiempo para el rodeo de aquella tarde. Pasamos rápidamente por el Hostal Country para dejar las mochilas y salir pitando hacia el recinto ferial.

Nota: El Hostal Country es un hostal económico (700 córdobas por noche) y muy sencillo, suficiente para una sola noche.

De camino al rodeo, tuvimos suerte y pudimos admirar un desfile de hábiles jinetes a lomos de sus monturas, engalanados ambos de abajo arriba. ¡Todo un espectáculo!

Después de aquello, pagamos la entrada de 50 córdobas y accedimos a las gradas dispuestos a pasar un buen rato. Había muchísima gente y el ambiente era estupendo.
Rodeo en Juigalpa
Rodeo en Juigalpa
Nada más entrar, nos dimos cuenta de que éramos prácticamente los únicos extranjeros allí. A la gente se le hacía extraña nuestra presencia, ya que nos miraban pasar como las vacas al tren ;-)
Rodeo en Juigalpa
Rodeo en Juigalpa
El rodeo se celebra en una especie de plaza de toros cuadrada, con gradas en su perímetro. 
Te puedes sentar donde quieras y constantemente pasan vendedores con bebidas, chucherías o quesillos.

El quesillo es el típico snack nicaragüense, compuesto por una torta de maíz sobre la que vierten una especie de salsa cuajada con trocitos picados de cebolla amarilla y un chorrete de vinagre negro. Está bastante bueno, pero te pringas las manos si no eres hábil al comerlo.
Vendedor en rodeo de Juigalpa
Vendedor en rodeo de Juigalpa
Una vez servidos, ¡a disfrutar del espectáculo! 

Había cientos de personas en la arena. Los más valientes montaban a los toros salvajes entre la multitud. Cuando finalizaba la monta por derribo, el resto trataba de torearlos hasta que los vaqueros lo atrapaban con el lazo y devolvían el animal a los chiqueros.

Pronto nos dimos cuenta de lo "alegres" que estaban los mozos. Los golpes y topetazos que presenciamos no fueron ninguna broma. A más de uno tuvieron que sacarlo en volandas sin conocimiento.
Rodeo en Juigalpa
Rodeo en Juigalpa
Rodeo en Juigalpa
Rodeo en Juigalpa
Rodeo en Juigalpa

Finalizado el peculiar rodeo, nos dirigimos a la plaza central para cenar y dar una vuelta por los puestos de la feria. Aprovechamos para conectarnos al WIFI público de la plaza central para hablar con nuestras familias.

Nuestra corta visita a Juigalpa, no dio para más :(

Bluefields


Al día siguiente madrugamos. Para llegar a Bluefields teníamos un viaje de aproximadamente 4 horas hasta El Rama (80 córdobas). Desde allí, aún quedaban casi 2 horitas más hasta nuestro destino.

El viaje se nos hizo interminable, nos tocó un incómodo autobús repleto de gente. Y como no podía ser de otra manera, hacía calor, mucho calor!

El Rama no tiene nada de especial, es un pueblo de tránsito. Nada más llegar, fuimos directos a comprar los tickets para no perder la panga de la tarde.

En la oficina donde compramos los billetes (250 córdobas), nos informaron de que debíamos esperar hasta que se completara el pasaje con 20 personas. A esperar...

2 horas después, nos avisaron de que zarpábamos. OJO! para no acabar en la parte incómoda de la barca hay que lanzarse, literalmente, a pillar un buen sitio.
Nosotros, inocentes e inexpertos, tuvimos que apretujarnos en la útlima bancada que quedó libre.
Panga a Bluefields
Panga a Bluefields
Pero lo peor no fue eso, sino la tremenda tormenta que nos acompaño durante el viaje, con potente aparato eléctrico sobre nuestras cabezas. ¡Qué miedo!

Las barcas no tienen toldo, así que, para no mojarnos, nos pasamos el viaje cubiertos por un enorme plástico negro que sujetábamos entre los pasajeros de las esquinas de la barca.

Llegamos a Bluefields bajo un aguacero impresionante.

Al llegar al puerto, se nos acercaron varios chicos con paraguas ofreciéndose a acompañarnos hasta el hotel.

Consejo: ignoradles, haced que no entendéis. 

De hecho, es muy difícil entenderles. En esta parte del país, la mayoría de la población habla en creole (dialecto del inglés, propio del Caribe centroamericano).

Nosotros no pudimos quitarnos de encima a un chico que caminó con nosotros hasta el hotel y, al llegar, nos pidió 20$ por los 5 minutos que habíamos tardado hasta allí.

En fin...obviamente, le dimos mucho menos.
Bahía de Bluefields
Bahía de Bluefields
Bluefields deja bastante que desear. A pesar de estar ubicada a orillas del al mar Caribe no tiene ni playa ni paseo ni nada de nada. Además, se percibe mayor inseguridad y pobreza que en el resto de las zonas visitadas.
Por lo que, después cenar unas ricas colas de langosta fresca por 9€ en el restaurante Pelican Bay, regresamos al Hotel Oasis antes de que anocheciera. Era el hotel más caro del pueblo, pero visto lo visto, bien mereció la pena pagar un poco más.
Restaurante Pelican Bay. Bluefields
Restaurante Pelican Bay
Langosta del Restaurante Pelican Bay
Langosta del Restaurante Pelican Bay
Al día siguiente, después de desayunar, el transfer del hotel nos llevó al mini aeropuerto para coger el vuelo a Big Corn Island. 

Los vuelos internos nos parecieron un poco caros. El nuestro costó 66$ por 20 minutos en una avioneta. 

Además, hay que tratar de reservar asiento con un poco de antelación. Vuelan pocos aviones al día y si no eres previsor, te puedes quedar en tierra.


¡Por fin, Little Corn Island! 


Al llegar a Big Corn Island, tomamos un taxi hasta el puerto y  allí la panga (6 $) que va hasta la pequeña Little Corn Island.
Pagan a Little Corn Island
Panga a Little Corn Island
Si el viaje en barca hasta Bluefields nos pareció toda una experiencia, no tengo palabras para describir lo que fue el trayecto hasta Little Con Island. El Dragon Khan es una niñería comparando con esto!

Mejor os cuelgo un vídeo, para que os hagáis una idea.



Aunque en el vídeo no se aprecie demasiado bien, la barca avanzaba hacia mar abierto surcando olas de más de 4 metros que chocaban contra el casco y lo elevaban hasta casi los 90º, con su posterior caída contra la superficie.

¡Lo dicho, como Port Aventura, pero a lo bestia! Los turistas íbamos tiesos.

He de confesar que fue el momento de todo el viaje en el que más miedo pasé. Parecía que aquello iba a partirse en dos, en medio del Atlántico.
Little Corn Island
Little Corn Island
Por último, un adelanto del próximo post: 3 días en la paradisiaca Little Corn Insland.

¡No te lo puedes perder!

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